Fragmentos de libros y películas y canciones y frases y arte y todo aquello que se busca, que se pierde, que se sueña, que se rompe, que se anhela, que se arranca, que se piensa, que sorprende, que recuerdas y reencuentras.
domingo, 25 de enero de 2015
451º
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| "Fahrenheit 451: temperatura a la que el papel de los libros se enciende y arde..." |
Fahrenheit 451
(Ray Bradbury),
palabras que recuerdan
la importancia de los libros, la cultura
y la autoexploración
como individuos.
"No eres como los demás. Y he visto a muchos, y los conozco. Cuando hablo, tú me miras. Anoche, cuando dije algo acerca de la luna, tú miraste hacia la luna. Los demás nunca harían algo así. Los demás me dejarían hablando sola o me amenazarían. Ahora nadie tiene tiempo para nadie. Tú eres uno de los pocos que me soportan. Por eso pienso que es muy extraño que seas un bombero, me parece que no es lo apropiado para ti."
"Nadie escucha ya. No puedo hablar a las paredes, porque éstas están chillándome a mí. No puedo hablar con mi esposa, porque ella escucha a las paredes.
Sólo quiero que alguien oiga lo que tengo que decir.
Y quizá, si hablo lo suficiente, diga algo con sentido. "
"Se produjo un chasquido, como el de la caída de los fragmentos de un sueño confeccionado con cristal, espejos y prismas."
"Y ella se alejó corriendo y le dejó plantado allí, bajo la lluvia. Montag tardó un buen rato en moverse.
Y luego, muy lentamente, sin dejar de andar, levantó el rostro hacia la lluvia, sólo por un momento, y abrió la boca..."
“Llena tus ojos de asombro – dijo- vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño hecho o pagado en las fabricas”.
“Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde.
Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada”.
“Y cuando murió, de pronto me di cuenta de que
no lloraba por él, sino por las cosas que hacía.
Lloraba porque nunca más volvería a hacerlas, nunca más volvería a labrar otro pedazo de madera y no nos ayudaría a criar pichones en el patio, ni tocaría el violín como él sabía hacerlo, ni nos contaría chistes. Formaba parte de nosotros, y cuando murió, todas las actividades se interrumpieron, y nadie era capaz de hacerlas como él. Era individualista. Era un hombre importante. Nunca me he sobrepuesto a causa de su muerte. Cuántos chistes faltan al mundo, y cuántos pichones no han sido tocados por sus manos. Configuró el mundo, hizo cosas en su beneficio.
La noche en que falleció el mundo sufrió una pérdida de diez millones de buenas acciones”.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Érase una vez un pequeño niño perdido. Buscaba bajo las piedras y tras su sombra pero nunca se encontraba.
Jugaba con las estrellas y susurraba a las nubes secretos que guardaba el viento. Preguntaba a las montañas más altas y a los viejos más viejos, pero nadie le daba respuesta.
Un día saltaba de planeta en planeta recogiendo sueños cuando tropezó con una lata que sonaba a cascabel.
La cojió y pulsó su cabeza y una gran llama de color lo inundó todo y ya el suelo no era suelo ni el cielo,cielo, todo era color, el color era todo. Lo miró y perdió su vista en él. El niño estaba maravillado.
De repente un brillo le hizo cerrar los ojos, y cuando los abrió vió un pequeño niño frente a él, mirándole.
- ¿Quién eres?- le preguntó. El pequeño niño sonrió y tocó su mano.
- Soy tu sonrisa - dijo suavemente mientras se conventía en luz y se fundía con su brazo, con su hombro,con él. El pequeño niño perdido suspiró y miró arriba, sonrió y sintió al viento decirle algo bonito.
Desde aquel día el niño sigue saltando de planeta en planeta cazando sueños y dando color a su camino, y de esta manera se refleja
se busca....
se encuentra.......
miércoles, 25 de junio de 2014
De la gloria en las flores
“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los sosegados pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte,
y en los años, que traen consigo las ideas filosóficas.”
William Wordsworth
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| Audrey Kawasaki |
lunes, 9 de junio de 2014
After dark - H.Murakami
“-Y ¿sabes que pienso? – dice entonces-. Pues que para las personas, los recuerdos son el combustible que les permite continuar viviendo.
Y para el mantenimiento de la vida no importa que esos recuerdos valgan la pena o no. Son simple combustible. Anuncios de propaganda en un periódico, un libro de filosofía, una fotografía pornográfica o un fajo de billetes de diez mil yenes, si los echas al fuego, sólo son pedazos de papel. Mientras los va quemando, el fuego no piensa: <<¡Oh, es Kant!>>, o <<Esto es la edición vespertina del Yomiuri Shinbun>>, o <<¡Buen par de tetas!>>. Para el fuego no son más que papelotes. Pues sucede lo mismo. Recuerdos importantes, otros que no lo son tanto, otros que no tienen ningún valor: todos, sin distinción, no son más que combustible. -Kirogi asiente como para sí. Luego prosigue-: Y ¿sabes? Si a mi me faltara ese combustible, si dentro de mí no hubiera esa especie de cajón de recuerdos, hace tiempo que, ¡cras!, me habría partido en dos. Y me habría muerto en cualquier rincón, tirada como un perro. Gracias a ese montón de recuerdos, valiosos o insignificantes según el momento, que van saliendo del cajón, puedo seguir viviendo, soy capaz de soportar esta pesadilla.
Aunque a veces me diga a mí misma que ya no puedo más, los recuerdos me dan fuerza para seguir adelante”
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